Cuando se abre el debate sobre las guerras, está más que claro que para todos son un mal para la humanidad por todos los datos y muerte que deja a su alrededor, pero siempre habrá el discurso de que sin las guerras, jamás hubiésemos evolucionado tecnológicamente como lo hemos hecho empezando por las computadoras y el internet.

La humanidad ha sabido adaptar las herramientas de guerra en objetos cotidianos que sirve para salvar vidas en los hospitales, mejorar la fabricación de productos que nos hacen más fácil la vida y también ha creado fuentes de entretenimiento ilimitados.

Pero las balanza de beneficios a la humanidad no siempre proviene del campo de guerra, también ha habido tecnologías de uso cotidiano que han sido adaptados e innovados para ganar las guerras, como es el caso de las impresoras 3D.

Las impresoras 3D nacieron en pequeños laboratorios de universidades para poder fabricar pequeñas piezas de una forma más rápida, fácil, barata y precisa. Esto en el marco de la nanotecnología que dejó atrás muchas máquinas de manufactura que tenían sus límites en cuanto a tamaño y detalle de piezas.

Objetos como pequeñas carcasas, piezas de ensamblaje y estructuras con detalles minúsculos que requieren de gran precisión para su fabricación, fueron las primeras necesidades que pudieron facilitar las pequeñas impresoras 3D con apenas el mínimo de costes y utilizando hilos de polímeros bastante resistentes y fáciles de obtener.

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Lo fantástico de las impresoras 3D en la actualidad, es que ya no es necesario ir a una fábrica que cuente con esta tecnología, pues debido a su gran comercialización ya todos pueden tener una impresora 3D en casa y manufacturar sus propias piezas en la comodidad de una habitación.

La milicia ha visto una oportunidad aquí y es la de desarrollar sus propias impresoras 3D capaces de ir a las guerras para poder manufacturar piezas que puedan romperse o fallar en medio de la nada, donde no se pueden obtener ninguna clase de refacción sin poner en riesgo las misiones o la vida de los soldados.

Impresoras 3D en la guerra proveería de refacciones a tanques de guerras varadas con ayuda de un robot repartidor

Tanques de guerra, vehículos, accesorios de armamento y otros objetos de uso cotidiano en la milicia son habitualmente propensos a sufrir descomposturas debido a una pieza rota o defectuosa, algo que no es raro teniendo en cuenta todos cientos de kilómetros que se recorren y el impacto que sufren luego de dispararse.

Hasta ahora, hacer llegar refacciones es un trabajo bastante riesgoso, pues es imposible llevar repuestos para cualquier cosa que pueda mal funcionar especialmente estando bastante lejos de la base, que si bien no es imposible, se trata de un riesgo inminente de ser atacados para el equipo encargado de hacer llegar las refacciones.

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Además, en las pequeñas bases asentadas en medio de la nada tampoco se pueden dar el lujo de llevar cargamentos de refacciones para absolutamente todo, así que las posibilidades se van reduciendo ante un desperfecto.

Es por ello que se ha comenzado a adoptar la impresión 3D para piezas de refacciones. Lo fantástico es que pueden ser manufacturados conforme se vayan requiriendo disminuyendo así el espacio de carga al trasladarse a una locación.

De momento, se pretende utilizar esta tecnología para arreglar los continuos desperfectos de los tanques de guerra, obteniéndose piezas rápidamente y haciéndoselos llegar a través de un robot autónomo repartidor.

Ahora, con los robots repartidores se pretende disminuir la cantidad de bajas al ser los pequeños grupos aislados a merced de ataques de enemigos. Ahora las pérdidas serían materiales y completamente sustituibles.

R-FAB es el nombre de este nuevo sistema de impresión 3D que significa ‘Fabricación rápida a través de fabricación aditiva en el campo de batalla’ por sus siglas en inglés, y estará especialmente enfocado en tanques de guerra por ahora.

El ejército de Arizona en Estados Unidos ha sido el primero en probar este sistema durante sus maniobras en Project Convergence 21, un proyecto militar especialmente creado para hacerse de tecnología de punta autómata para sus operaciones.

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Aquí mismo se incluirán los E-MAV, los robots autómatas encargados de transportar las piezas impresas en 3D, las cuales serán capaces de atravesar campos de batalla bastante activos por lo que se presume serán totalmente blindados.

Drones kamikaze y bombas con Inteligencia Artificial también serán una realidad

Si bien los avances en el sector militar siempre están a la orden del día en el ejercito de muchos países, hay que mantenerse atentos a lo que ocurre en Estados Unidos, donde un promedio de mil millones de dólares (y aumentando) son invertidos anualmente para su innovación y fortalecimiento.

Gracias a un mercado cada vez más competitivo que buscan tener el artículo más avanzado tecnológicamente como los teléfonos, procesadores, vehículos autónomos y más, la milicia tiene el plato servido para poder utilizar estas tecnologías e incluso llevarlas a un nivel mucho más avanzado de lo que veremos en los mercado en los próximos años.

Todos estamos de acuerdo que la inteligencia artificial (IA) es el presente y futuro gracias a todas las posibilidades y puertas que se están abriendo como el aprendizaje de máquinas que lleva a un nuevo peldaño el sector de la automatización, permitiendo a las máquinas no solamente hacer las cosas por sí mismos, también aprender de sus experiencias y tomar sus propias decisiones ante eventualidades.

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Posiblemente el robot repartidor de refacciones impresas en 3D pase de un estado de control remoto a convertirlo en un vehículo capaz de detectar lo que hay a su alrededor, esconderse, camuflarse y más dentro de varias décadas.

Todo esto parece sacado de una película de ciencia ficción al muy estilo de ‘El Exterminador’ o ‘Yo, Robot’, pero de hecho ya existen programas en la Fuerza Aérea estadounidense y se llama ‘Golden Horde’, o también conocido como ‘Skyborg’.

Skyborg no es más que uno de los tres programas de ‘Vanguard’ (junto con NTS-3 y Golden Horde), para reforzar la investigación de tecnologías nunca antes vistas, en este caso se trata de inteligencia artificial aplicado a vehículos aéreos, que van desde drones hasta aviones de guerra que serán completamente autónomos y no tripulados.

Desde luego, no solo se busca hacer que un avión haga trabajo de reconocimiento, sino ser capaces de desplegar toda una formación de aviones mixtos (tripulados y no tripulados) para hacer diferentes tipos de misiones como aviones de apoyo, reconocimiento y ataque.

La inteligencia artificial detrás de Skyborg será tan avanzada que deberá tomar decisiones como un verdadero piloto incluso en situaciones tan caóticas como un ataque o maniobras de defensa donde no solamente bastará con programarlos, sino que serán capaces de tomar sus propias decisiones de acuerdo a un juicio tomando en cuenta todas las variables y constantes.

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Desde luego, para ello los aviones estarán equipados de todo tipo de sensores y sistemas de comunicación para estar permanentemente recibiendo datos en tiempo real, realizando cálculos en cuestiones de microsegundos y ejecutando las opciones más viables que deberán ser de alta confianza para evitar desastres, como lanzar un misil sin golpear a un amigo o a un pueblo lleno de civiles.

Rusia, el eterno rival de Estados Unidos tampoco se quiere quedar atrás, y aunque ha hecho intentos un poco más tímidos de innovar su ejército, está preparado para dar golpes sutiles pero efectivos.

Así lo afirmó Kaláshnikov, el consorcio que dio a conocer sus pequeños pero letales drones, y que son parte del proyecto KUB iniciado en 2019.

Su proyecto consta de crear todo un enjambre de drones equipados cada uno con 3 kilos de explosivos. Estos serán capaces desde entrar por una ventana, hasta volar de forma imperceptible a un barco y hacerlo estallar por completo.

Estos pequeños drones se pueden desplegar a través de un lanzador con capacidad de lanzar 15 drones suicidas, con un tamaño y peso apropiados para poderlos desplazar en botes o vehículos. Una vez en el aire, es capaz de volar por horas directo hacia su objetivo y hacerse estallar en el momento indicado.

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Otro tipo de drones kamikaze controlados por un dispositivo móvil militar también está siendo testeado en Estados Unidos con prácticamente el mismo propósito.

Y aunque suene fascinante todos los nuevos ‘juguetes’ innovadores que se están preparando para ganar batallas, sin duda no podemos dejar de pensar que es un arma de doble filo si tenemos en cuenta que no es tecnología que no pueda ser utilizada también por el bando enemigo y causar desastres inmensurables.