Seguramente alguna vez te ha pasado que estás escuchando esas canciones que tienen años siendo populares, de esas que tocan en todas las fiestas, discotecas y hasta en la radio todo el tiempo, pero nunca le habías puesto atención a la letra hasta en ese momento de trance cuando simplemente empiezas a captar todo.

Y pueden suceder dos cosas, o descubres una nueva canción favorita con la cual sentirte identificado, o bien quedarte reflexionando sobre el mensaje tan profundo o desastroso que podría tener, y que muchas veces nos hace volar la cabeza.

A todos nos ha pasado alguna vez este extraño fenómeno que ha sido motivo de discusión en redes sociales y foros donde hablan del gran hallazgo en las letras de las canciones que venían escuchando y hasta bailaban pero nunca realmente le pusieron atención a la letra. ¿Por qué nos pasa esto?

Antes que nada, no pienses que eres un despistado y no te sientas tonto por apenas darte cuenta, de hecho, tal y como lo menciona el cantante y compositor de música David Byrne, quien fue líder de la banda Talking Heads, la melodía puede estar muchas veces por encima de la letra.

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Menciona también que para las personas es mucho más fácil captar el sonido de las palabras, más que las palabras en sí, la forma en cómo se dicen, la inflexión e incluso cómo se entremezcla armoniosamente con la música nos puede decir mucho más de una forma más automática para nuestro cerebro.

Es como cuando nuestra pareja nos dice “tenemos que hablar”, dependiendo del tono de voz y la emoción con la que se dice, prácticamente nos está diciendo si estamos ante una situación amenazante o no.

“La gente recuerda los sonidos que son únicos. La forma en la que se canta una canción y cómo encaja en esa melodía, incuso la forma en que se dicen las sílabas en cierto lenguaje, es el que tiene verdaderamente tanto significado”, dice Byrne.

Captar un mensaje a través de la melodía también nos permite enamorarnos de la música con un lenguaje extranjero que desconocemos

Cuando la era de la globalización alcanzó al mercado musical, muchos éxitos de diferentes países y leguas comenzaron a sonar por todas partes. Imagina a aquel que escuchó por primera vez a Elvis Presley o The Beatles en España, posiblemente una persona que no sabe absolutamente nada de inglés pero aun así enamorándose del lenguaje internacional como es la música.

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Actualmente lo estamos viviendo con los temas K-pop que ha llegado a conquistar a la juventud del mundo, que a comparación del inglés, nos presentan su música en un idioma tan poco familiar como el coreano.

Pero eso no nos impide disfrutar de temas increíbles que llegan de todas partes, algo que actualmente es mucho más común de lo que pensamos, llegando al grado de memorizar esas palabras y cantarlas aunque no tengamos idea de qué signifiquen.

A todos nos ha pasado pero, ¿te has preguntado por qué tenemos esa tendencia? Lisa Decenteceo, musicóloga de la Universidad de Filipinas Diliman, menciona que existe algo denominado “simbolismo sonoro”.

El simbolismo sonoro es una disciplina que estudia cómo los enunciados y su significado se relacionan entre sí, y no solamente se utiliza en el mundo de la música comercial, también en el marketing y los filmes para insertar un simbolismo a partir de un sonido que encienda una emoción en la audiencia.

Seguramente habrás notado la música tan inspiradora en los comerciales de automóviles con el mensaje visual de “te hace falta un auto para vivir tu vida libremente”, o en aquellas películas de terror donde te anticipan una escena verdaderamente aterradora con música bastante tensa.

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“Con la música en un idioma extranjero podemos disfrutar la letras como sonidos, y no como palabras en sí”, menciona Thea Tolentino, maestra de música de Melbourne, sintiéndonos atraídos por el sentimiento que transmite la melodía.

Y esque a pesar de que en cada país tenemos diferentes acentos, culturas y tipos de experiencias que pueden hacer que una palabra cobre más de un significado en cada lugar, las técnicas musicales en la mayoría de las canciones (al menos las modernas) están diseñados para transmitir y despertar ciertos estados de ánimo.

Esto gracias a un proceso cerebral natural llamado arrastre que es capaz de sincronizar los sonidos con muchos procesos automáticos como la respiración, actividad neurológica y movimientos corporales, una de las tantas maravillas de nuestro cerebro.