El norte de la Tierra está circundado por un único ecosistema, el bosque boreal. Se podría atravesar Alaska y Canadá, Escandinavia y Siberia, y estar siempre en el mismo bosque.

En el bosque boreal, el ecosistema que rodea el norte del planeta, el suelo es precario, las estaciones de crecimiento son cortas y todo ser vivo debe enfrentarse a cambios constantes.

El bosque boreal abarca una tercera parte de las regiones arboladas de la Tierra. La mitad del bosque boreal se encuentra en Rusia; Canadá posee un tercio, y Alaska y Escandinavia, el resto. Comienza allí donde se acaban los bosques templados de robles y arces, y se extiende hacia el norte, a menudo más allá del círculo polar Ártico, hasta que alarces y abedules van desapareciendo para dar paso a la tundra, carente de árboles. Con inviernos largos y fríos, y veranos cortos y suaves, el bosque boreal tiene una biodiversidad mucho menor que el bosque tropical. En Canadá hay 3.270 especies vegetales, frete a las 29.375 de Indonesia). El bosque boreal está definido por unos pocos tipos de árboles: píceas, pinos, abetos, alerces, abedules y álamos.

Si el bosque tropical, que incluye la mitad de los bosques del planeta, es uno de los pulmones de la Tierra, el bosque boreal es el otro. Ambos juegan un papel esencial en la regulación del clima, ya que (junto con el océano , el depósito de carbono más grande de la Tierra) filtran miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y otros gases de invernadero durante la fotosíntesis, y almacenan el carbono en árboles, raíces y suelos.

Pero en muchos aspectos el bosque boreal es el bosque olvidado por el mundo. Durante las últimas dos décadas, mientas los hombres se centraban en la destrucción de los bosques tropicales, pocos miraron al norte, hacia unos bosques casi igual de extensos. Esto se debe a que los bosques tropicales han estado sometidos a agresiones a gran escala (una superficie de bosque casi igual a dos tercios de España desaparece anualmente debido a la agricultura y otras actividades), mientras que el bosque boreal permanece relativamente intacto. Remoto y escasamente poblado, más de la mitad del bosque boreal de Rusia y Canadá se conserva en su estado primigenio.

Aunque el bosque boreal también es atacado por la tala de árboles, la explotación de petróleo y gas natural, y la construcción de embalses para la producción de electricidad. Estas actividades están acabando con los bosques viejos, perjudicando a la flora y fauna, y minando el modo de subsistencia tradicional de sus pueblos.

Un bosque dañado es mucho menos capaz de resistir los cambios ocasionados por el calentamiento global del planeta. El consecuente incremento de los incendios podría alterar el sistema estabilizador del clima, ya que el bosque produciría más gases de invernadero de los que absorbe, lo cual, a su vez, probablemente acelerase el calentamiento global.

El agua y el fuego son los creadores de los bosques septentrionales. El bosque boreal alberga la superficie pantanosa más extensa del mundo. Se estima que en Rusia hay entre uno y dos millones de lagos y lagunas, y otros tantos en Canadá. No obstante, y aunque parezca extraño, un ecosistema tan húmedo es muy susceptible a los incendios porque, en comparación con los bosques tropicales, la zona boreal recibe sólo cantidades moderadas de lluvia. El fuego, iniciado por los rayos o el hombre, es el principal regenerador del bosque. Después de un incendio el bosque renace, en primer lugar aparecen los alerces y los álamos, a menudo seguidos de pinos, píceas y abetos. En la actualidad hay una tercera fuerza remodeladora del bosque boreal: la explotación maderera.