Qué hay en la piel

La piel es el órgano vital más extenso del cuerpo humano, y tan esencial como el cerebro o el corazón y si la queremos bronceada hay que hacerlo evitando riegos como el cáncer de piel.

La piel está dispuesta en tres capas integradas -epidermis, dermis y grasa subcutánea- que envían señales al cerebro para cumplir diversas funciones fisiológicas, y tiene diferentes componentes. Las glándulas sebáceas (A) lubrican la piel y retiran la humedad; los folículos pilosos (B) están rodeados de una red de nervios que envían impulsos sensoriales al cerebro y dotan a la piel de gran sensibilidad; las glándulas ecrinas (C) producen sudor para refrescar el organismo y las apocrinas (D), unas secreciones que desempeñan un importante papel en la atracción sexual; los corpúsculos de Pacini (E), son nervios sensoriales que transmiten información táctil al hipotálamo, receptor de datos sobre temperatura y presión; por último, los vasos sanguíneos, o capilares (F), aportan nutrientes a las capas superficiales de la dermis y la epidermis y arrastran los residuos del metabolismo celular.

Las bacterias del acné, presentes en los folículos pilosos, producen esta enfermedad al infectar las glándulas sebáceas. Las células de Langerhans, pertenecientes al sistema inmunitario, atacan a las células cancerosas y a los patógenos invasores. En la piel se forman gotas de sudor cuando esta se calienta por el ejercicio, el nerviosismo o los cambios de temperatura.

La epidermis: primera línea de defensa

La capa mas superficial de le epidermis, denominada capa córnea, es una cubierta protectora que consta de 15 a 40 capas de células cutáneas aplanadas, o corneocitos, que cada mes se renueva en su totalidad. Los corneocitos se componen de queratina y de un ácido graso que forma una barrera y previene la pérdida de agua a través de la piel. Bajo la capa córnea están los queratinocitos, productores de queratina; son como los ladrillos de la epidermis. Las células de Langerhans cierran el paso a los patógenos invasores, y los melanocitos producen la melanina, cuya función es proteger la piel de los rayos UV. Las células de Merkel, o células nerviosas, envían mensajes al cerebro a través de los receptores nerviosos, para transmitir las sensaciones táctiles.

Calor, comida picante, sexo y sudor

Una calurosa noche de verano, una comida picante o el nerviosismo de una primera cita hacen que los centros reguladores de la sudoración, desde la médula hasta el córtex cerebral, trabajen a pleno rendimiento para mantener fresco el organismo.

El problema del bronceado

“Me los han quemado, extirpado, irradiado y no sé cuantas cosas más”, dice un socorrista australiano de sus canceres cutáneos. Hace 20 años cuando era normal tomar el sol sin protección, hasta hoy, los científicos han descubierto la función del ácido urocánico de la piel. Las células inmunológicas atacan a las células alteradas, como son las dañadas por los rayos UV. Pero cuando la radiación incide sobre una molécula de ácido urocánico, esta se transforma en una variedad que inhibe la respuesta inmunológica al daño, un rasgo que tal vez evolucionó en nuestros antepasados para que la piel quemada por el sol pudiera reparase por sí sola. En pocos minutos de exposición. Las células pueden reparar este daño, pero a veces no lo logran y se vuelven cancerosas.

La ciencia de la piel bronceada

El oxido de cinc ha protegido la piel de una mujer durante sus visitas a un salón de bronceado, para tener la piel bronceada. La crema a bloqueado los rayos UV. El resto de la piel se ha oscurecido por el aumento de melanina, un filtro solar producido por los melanocitos. Aunque todos los tipos de piel contienen prácticamente el mismo número de melanocitos, los individuos de piel clara producen menos melanina, su piel bronceada es mas clara,La pl que los de piel oscura.

Científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) estudian la reacción de diferentes tipos de piel a los rayos UV para descubrir como se consigue un bronceado óptimo con un mínimo de radiación. Puesto que la producción de melanina prosigue durante varios días tras la exposición al solar, tal vez no es necesario tomar el sol más de dos veces por semana para ponerse moreno.

Unos minutos al sol pueden quemarte

Los científicos de la FDA han calculado “la dosis mínima de eritema” (el punto en que la piel adquiere un tono rosácea) en personas con diferentes tipos de piel sometidas a una radiación equivalente al sol de mediodía en verano en la ciudad de Washington. La piel mas clara y sensible se quema a partir de los 14 minutos de exposición, mientras que la mas oscura y resistente tarda siete veces mas en quemarse. Estas cifras explican por qué las personas de piel clara que viven en Australia, donde los niveles de radiación ultravioleta son altos, sufren una elevada incidencia de cáncer de piel. También podrían explicar por qué las personas de tez oscura que viven en el norte de Europa, donde la radiación solar es menor, pueden padecer déficit de vitamina D: la melanina de su piel absorbe gran parte de la radiación ultravioleta, que de otro modo intervendría en la producción de vitamina D.

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