En continua interacción con la atmósfera, el océano afecta al clima y, por tanto, al tiempo estacional. “El océano es la clave para entender los cambios climáticos -dice Walter Munk, investigador de la Scripps Institution en California-. Si no se comprende bien el océano, no se entiende bien la atmósfera.”

Los sensores flotantes y los satélites ayudan a los científicos a cartografiar la circulación oceánica. En las corrientes superficiales, el agua calentada por el sol tropical lleva calor a latitudes más altas. El agua se torna más salada por la evaporación y llega hasta el Atlántico Norte, donde se enfría y se hunde. Al fluir en corrientes profundas, ayuda a enfriar los trópicos mientras asciende e inicia el ciclo de nuevo. Los cambios de temperatura en superficie son más fáciles de observar, como ocurre durante El Niño, que afecta al clima local y a veces a los patrones climáticos globales.

Ola Circumpolar Antártica

Impulsadas por la corriente circumpolar antártica y las presiones altas y bajas, las zonas de agua más calientes y de aguas más frías circulan alrededor del continente en un ciclo que dura ocho años. Durante tres de estos años, el agua caliente se desplaza desde América del Sur hasta África meridional.

Oscilación Decenal Pacífica

Este cambio a largo plazo en las temperaturas de la superficie del mar parece tener dos fases. Desde hacia 1977 hasta 1998, las temperaturas en la zona occidental y central del Pacífico Norte fueron más frías que la media, mientras que las aguas de la costa oeste de Estados Unidos eran más cálidas.

A finales de los años noventa, las temperaturas se invirtieron, indicando tal vez un retorno a las condiciones predominantes entre 1947 y 1976.

El Niño y La Niña

Entre cada tres y siete años, una zona del océano Pacífico equivalente a 1,3 veces la extensión de Europa se calienta hasta 5ºC más de lo normal. Este fenómeno, conocido como El Niño, ocurrió por última vez en 1977-1998, y fue excepcionalmente fuerte y alteró el clima global.

La Niña, el equivalente de aguas frías que suele suceder a un El Niño fuerte, está ahora menguando.

Oscilación del Atlántico Norte

A un ritmo misterioso, el comportamiento oscilante de la presión atmosférica sobre el Ártico y el Atlántico Norte subtropical determina la temperatura de la superficie del mar y el clima invernal de la región. Cuando la presión sobre el Ártico es menor de lo normal, en el este de Estados Unidos y el noroeste de Europa los inviernos son suaves. Esta fase ya ha durado 30 años. En la fase opuesta , los inviernos son suaves en el este de Canadá y en Groenlandia.

Variabilidad del Atlántico Tropical

Las variaciones en la temperatura de la superficie del océano Atlántico afectan a los patrones de precipitación en zonas de América del Sur y África. Cuando el agua situada al norte del ecuador es más fría que el agua situada al sur, al nordeste de Brasil recibe más lluvia de lo normal y el Sahel sufre sequía. Las inversiones en la temperatura superficial del mar suponen patrones de precipitación opuestos.