Curiosidades

Los criminales prefieren el cibercrimen y abandonan los atracos presenciales

“Condenado a la extinción” es como se define la situación tras comprobarse que estadísticamente los ladrones de banco han perdido protagonismo en los casos de delincuencia por robos y similares.

A comparación de los años 90 en España, se podían contar fácilmente 3 mil atracos anuales, pero conforme nos vamos adentrando a tiempos actuales, apenas y se han registrado un promedio de 300 casos anuales y con tendencia a la baja.

El modus operandi ya era bien identificado por los cuerpos policiacos encargados de tratar con este tipo de robos a mano armada, que con amenazas entran por la puerta haciéndose pasar primeramente como un derechohabiente.

Quienes le ponían más empeño muy al estilo de James Bond, tienden a realizar canales subterráneos para poder entrar por el alcantarillado de las instalaciones bancarias o locales con productos de gran valor.

A comparación de lo que muestran en las series policiacas, tener rehenes no siempre era la apuesta de los ladrones de banco, pues preferían entrar sin ser vistos.

Afortunadamente, estos escenarios tan frecuentes hace apenas 20 años que hacían pensar a las personas si realmente ponerse a trabajar en un banco ya están quedando en el olvido, o al menos ya es un susto ocasional del que da tiempo para reponerse antes del siguiente.

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En números planos y llanos, se dice que los asaltos a bancos se ha desplomado hasta un 96% desde entonces, además se ha notado en los casos que los atracadores suelen ser experimentados, es decir, conforme se van “jubilando” los ladrones antiguos, rara vez otra pandilla ocupa su lugar.

Francisco Mangas es un veterano de la investigación que ha dedicado su vida a atracos bancarios, que a vísperas de su jubilación, ahora recuerda el “boom” de los ataques a bancos que ahora simplemente recuerda con nostalgia, claramente es un buen momento para retirarse luego de 40 años de salvar vidas y encarcelar criminales.

Para la entrevista cuenta con mirada en el horizonte, que la década de los 90 su trabajo era bastante arduo, pues era de atender entre dos o tres casos de atracos bancarios diarios. Un buen mes de trabajo cerraba con un promedio de 80 casos.

Al menos en Madrid, ahora una aburrida pero afortunada suma de 20 casos al año en la capital es el promedio de casos de estos delincuentes que posiblemente también ya estén al borde del retiro.

Una tendencia que también se ha reflejado en otras partes del mundo que tiene una buena explicación

En Alemania también se ha registrado esta baja de criminalidad bancaria, según ha dado a conocer la Oficina Federal de Policía Criminal en Wiesbaden (BKA), que en 1993 registró una impresionante cantidad de 1.632 casos, que no se comparan en nada al promedio actual anual de 80 casos registrados este 2020.

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El promedio es muy similar que en Madrid, con un 95% menos casos en los años actuales, al grado que las autoridades alemanas ya están considerando los atracos de banco como una actividad prácticamente extinta, pasando a ser casos meramente aislados.

Incluso han llegado a catalogar esta actividad como “estúpida” pues a estas alturas, además de tenerla todas las de perder con toda la tecnología de rastreo para dar con los culpables, es un riesgo bastante alto que los delincuentes toman teniendo otras formas más seguras de obtener los mismos o mejores resultados.

Estados Unidos, un país altamente delictivo también está viendo esta tendencia aunque un poco más lentamente. Apenas en 2003 cerraron con una cantidad nada sorprendente de 7.500 robos, luego de una década, lograron disminuir la cifra a 4.030 robos en 2015.

Y seguramente seguiremos viendo esta tendencia en muchos otros países cuyos sistemas bancarios se han estado modernizando, pues prácticamente esta es la razón de mayor peso de esta gran recesión delictiva.

La disminución de adictos a las drogas es una de las causas, pues las autoridades con frecuencia encontraban que los atacantes estaban vinculados con el tráfico de drogas, y al ser ellos mismos consumidores de sus productos, tendrían a arriesgarse más a realizar este tipo de atracos.

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Pero la razón principal es que el dinero físico es cada vez más escaso en las sucursales bancarias, así que para un criminal, pasar por semejante peligro y riesgo ya no vale la pena por el monto tan pequeño que encontrarían.

Ahora la mayoría de las transacciones se realizan a través de tarjetas, internet o las aplicaciones bancarias, por lo que ya casi no hay afluencia de dinero salvo en los cajeros automáticos, que tampoco ya es el único lugar donde las personas pueden abastecerse de dinero, pues ya otro tipo de negocios como tiendas de conveniencia o supermercados pueden despachar dinero al cliente.

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The Washington Post reporta que es cada vez menos el dinero que puede ser extraído de los bancos debido a los nuevos cambios tecnológicos que se han estado manejando desde los últimos 15 años, donde los delincuentes pasaron de extraer 73 millones de dólares, a 28 millones en los últimos años.

Pero esto no significa que el dinero esté a salvo, pues las nuevas generaciones de delincuentes se encuentran como peces en el agua en el territorio digital donde los montos tienen una tendencia a la crecer, con montos que van desde los 126 millones a 1.000 millones anuales.

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En otros países también se observa la misma tendencia, por ejemplo, en Alemania se dice que los ataques cibernéticos crecen un promedio del 12% cada año. En España, se cierra el 2021 con números duplicados a comparación de los últimos años.

Diversos tipos de ataques como el jackpotting, randosomware y el phishing ya representan el 10% del total de crímenes cometidos a nivel nacional especialmente a las pymes. No solamente por la seguridad de poder fácilmente hackear desde la comodidad de una computadora en algún lugar irrastreable, también las penas de cárcel son más suaves para este tipo de crímenes a comparación del robo armado.

Ahora el modus operandi de estos ciberdelincuentes es mucho más discreta y fácil de pasar desapercibido en lugar de llegar repentinamente a gritar “esto es un asalto” y lanzar la moneda al aire para ver si el ultrajo será exitoso o si incluso perderá la vida ahí mismo en manos de la policía.

Ahora el delincuente hacker es más astuto, joven y con todos los conocimientos que necesita al chasquido de una búsqueda en Google. De hecho, es común que los delincuentes más antiguos recluten chicos con talento en el mundo digital, aquellos que el desempleo ha dejado a su suerte y que las grandes empresas explotan a cambio de unas monedas, son los que buscan oportunidades en la delincuencia.

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Asalariados mal pagados con acceso a datos clasificados en alguna empresa también son reclutados por la ciber mafia para tener acceso a las cuestiones financieras fácilmente tirando cualquier método de seguridad.

Las denominadas “mulas” también son otro sector bastante explotado, donde los delincuentes tienen acceso a claves bancarias normalmente a través del phishing, esos enlaces fraudulentos que encontramos con frecuencia en nuestra bandeja de entrada del email, e incluso en enlaces sospechosos que nos llegan a través de un amigo o familiar en las apps de mensajería instantánea.

Tras obtener datos como el número de acceso de una tarjeta bancaria, varias mulas realizan retiros en cajeros automáticos de forma simultánea, en montos regulares que no causen alarma inmediata en los bancos y la víctima.

Pero no es necesario ir hasta un cajero automático para empezar a robar, también pueden ser transferencias o depósitos electrónicas de la tarjeta de la víctima a la del delincuente o compras por montos muy altos en tiendas online.

También los delincuentes pueden interceptar otra clase de información como los datos de usuario y contraseña en tiendas en línea, de modo que hacen compras con la información bancaria almacenada, pero a una dirección provisional distinta o bien, interceptar estos datos de servicios intermediarios como Paypal o Skrill, también tiendas de aplicaciones que extraen dinero de las tarjetas como iTunes o Play Store, entre muchas otras.

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Así que básicamente hemos pasado de la era violenta donde disparos, rehenes y tiroteos a muerte a prácticamente al robo de datos realizado desde el anonimato, como una bestia escondido entre las penumbras que sale a cazar inadvertidamente cuando las presas pasan en frente sin saber lo que les espera.