Fantasmas de mamífero del pasado

Esta extrañas criaturas sucedieron a los animales transicionales del jurásico que tenían cráneo de mamífero y dientes de reptil. A lo largo de millones de años, ungulados semejantes a facóqueros, tuzas con cuernos, perezosos gigantes, caballos de cuatro dedos, elefantes con palas dentadas por mandíbulas y ballenas con patas hicieron su aparición en el mundo y se extinguieron. En su momento todas tuvieron éxito, sus morfologías tuvieron sentido en su época. La diversidad de tamaños, hábitos y dietas era impresionante. El diseño humano marca el presente. Formamos parte de la maquinaria. Si queremos un panorama completo del potencial evolutivo de la vida, tenemos que retroceder en el tiempo, y así sabremos más de la evolución de los mamíferos.

Los cuatro fantásticos

¿Cuál es el grado de parentesco entre todos los mamíferos? Nuevos datos genéticos impulsan este debate, trastocando creencias establecidas sobre los vínculos familiares. Los biólogos moleculares que estudian el ADN mitocondrial y nuclear de los animales vivos están aplicando técnicas estadísticas para clasificar a los mamíferos placentarios en grupos estrechamente emparentados. El resultado es un nuevo cuarteto:

  • los afroterios, que incluye elefantes, cerdos hormigueros y damanes.
  • los xenartros, que abarca perezosos, amrmadillos y osos homigueros.
  • los laurasiaterios, que comprenden focas, felinos, ballenas y caballos
  • los euarcontoglires, que incluye primates, roedores y conejos.

El nuevo superórden basados en estudios genéticos chocan con clasificaciones basadas en análisis de fósiles, incitando debates y colaboraciones entre científicos.

Sumar fuerzas

Aunque el ADN está dando a nuevos árboles filogenéticos, los fósiles siguen construyendo la historia, al indicar el aspecto, los hábitos y la procedencia de animales extintos. Sabemos, por ejemplo, que los superórdenes genéticamente determinados de los afroterios y los xenartros se originaron en el supercontinente de Gondwana, por el lugar donde se han hallado sus fósiles y donde aún viven sus descendientes.

Los hallazgos fósiles también indican que en el hemisferio norte como en el sur evolucionaron mamíferos angulado, acuáticos e insectivoros. Pero los fósiles no pueden revelar vinculaciones precisas como lo hace el ADN. Hasta hace poco los genetistas no podían efectuar comparaciones entre especies extinguidas hace ya mucho tiempo porque no disponía de su ADN. Un nuevo método para secuenciar los aminoácidos de la osteocalcina, una proteína del hueso que puede conservarse cientos de miles de años tras la muerte del animal, ofrece hoy una nueva técnica de exploración del pasado. Pero la extracción de la proteína deteriora el hueso, por lo que este estudio exige la pérdida de la muestra.

Todo es relativo

La cabeza fósil y los huesos pintados de Hadrocodium wui apuntan a nuestro pasado. Esta criatura similar a un ratón, hallada en China, ya tenía alguno de nuestros rasgos, huesecillos del oído medio separado de la mandíbula de los reptiles, y una gran caja craneal, hace 195 millones de años, mucho antes de la fecha que los científicos atribuían a la aparición de tan importantes innovaciones.

Avance rápido

Seguramente cuando rotamos la clavícula, no pensamos que es una acción evolutiva de 45 millones de años atrás y de un mamífero muy antiguo capaz de rotar la clavícula, Jeholodens. Es un rasgo esencial, por el cual unos mamíferos primitivos parecidos a lagartos adoptaron una postura más erguida. Con el tiempo, los cambios que se produjeron en la mandíbula, la dentición, el tamaño cerebral y la reproducción impulsaron a los mamíferos por el camino que condujo hasta la especie humana.

La vida en el sur

¿Qué fue primero? El huevo. Los monotremas, o mamíferos que ponen huevos como el equidna Zaglossus, un comedor de hormigas con el hocico en forma de pico, precedieron a los mamíferos placentarios. También los marsupiales, como los australianos Zygomaturus, del tamaño de un rinoceronte, y Thylacoleo, parecido a un león, pudieron haber precedido a los placentarios. Los marsupiales, que llevan a sus crías en desarrollo dentro del marsupio, medraban antaño por todo el mundo. Por razones aún no conocidas, los placentarios acabaron ocupando las tierras septentrionales, mientras que los marsupiales y los monotremas se afianzaron en el hemisferio sur, donde con el tiempo gozaron de un aislamiento geográfico. El posterior cambio climático y los cazadores humanos llevaron a muchos de ellos a la extinción.

En pie por última vez

Las grandes patas firmemente articuladas a la columna son una adaptación terrestre, pero las robustas costillas y la abertura nasal retraída indican que también era acuático. Pezosiren portelli, el antepasado hace 50 millones de años del moderno manatí, caminaba como un hipopótamo y nadaba como una nutria antes de convertirse en un ser totalmente acuático. Perdió sus patas posteriores, y las anteriores se transformaron en aletas. Aunque pertenecientes a otra línea genética, las ballenas tuvieron una evolución paralela y siguieron un recorrido similar hacia la vida acuática.

Extremos insospechados

mamíferos

La gran masa corporal benefició al asiático Indricotherium, el mayor mamífero terrestre conocido, cuyo peso equivalía al de siete elefantes modernos. Su tamaño le permitía ramonear las ramas más altas y disuadir al enemigo. Pero sus medidas también fueron su perdición. Cuando el cambio climático convirtió su hábitat boscoso en pradera, el coloso no podía agacharse para pacer y se extinguió. Los también extinguidos elefantes pigmeos, o Elephas, se hicieron enanos al vivir en las islas mediterráneas, tal vez porque las áreas de alimentación eran limitadas. El enanismo también tiene sus ventajas: pocas necesidades alimenticias, facilidad de ocultarse y reproducción más rápida. No hay consenso en cuanto a los factores que determinan los extremos de tamaño, pero influyen las dimensiones del territorio, las variaciones estacionales, la disponibilidad de recursos y la amenaza de los depredadores.

Dientes perfectos

Si hay una forma de vivir bien, la evolución se encargará de modificar a diferentes grupos de animales para que puedan acceder a ella. Consideremos el rasgo de los dientes de sable. Barbourofelis, animal de Eurasia y América del Norte semejante a un felino, estaba previsto de buenos “sables” para atacar presas grandes y de piel gruesa. El mismo nicho era ocupado en América del Sur por el marsupial Thylacosmilus que desarrolló armas parecidas y perdió otras piezas que no utilizaba. Ambos especializados en matar con rapidez, comer hasta hartarse y largarse, en cambio, tenia unos dientes menos especializados que horodaban, aplastaban y raían los huesos, pero era enorme. Ni los colmillos, ni el tamaño previenen de la extinción a los animales cuando su hábitat cambia más deprisa que su capacidad de adaptación.

Muestrario de manos

Todas las manos modernas derivan del modelo de cinco dedos de un antepasado común, pero cada una ha seguido un camino evolutivo propio.

Los largos dedos del orangután le confieren movilidad en su ambiente arborícola, aunque el pulgar oponible ha permitido al humano llegar más lejos. El panda ha desarrollado un “pulgar” propio, un hueso de la muñeca hipertrofiado que le sirve para agarrar el bambú. El patagio del murciélago tiene unas falanges largas y finas que forman su armazón y le permiten permanecer en el aire, y una garra corta para trepar. El casco de la cebra se reduce a un solo “dedo” que alarga la extremidad y hace que corra más deprisa. La mano del delfín es una aleta llena de huesos que sirve para mantener la dirección y el equilibrio. Con las garras, el oso de kodiak escarba y engancha la comida.

Sorpresa

mamíferos

Que sus dientes y huesos del tobillo aparecieran en China ha dejado a muchos boquiabiertos. Eosimias podría ser el más antiguo de los antropoideos conocidos, lo que significaría que nuestros orígenes no son africanos sino asiáticos. Esto puede trastocar el debate sobre dónde y cuándo evolucionamos. El camino evolutivo desde el tarsero hasta Tarzán sigue siendo borroso. Cada vez que un nuevo fósil llena una laguna evolutiva, se abren dos lagunas más grandes.

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