Salud

Lugares con más carriles para bicis han logrado revertir la obesidad y diabetes

Cuando pensamos en la implementación de carriles para bicicletas, lo primero que pensamos es que serán una magnífica forma de evitar más polución y así frenar el cambio climático, esto es un reflejo de las emergencias y necesidades que nos apremian y ocupan prácticamente toda nuestra atención.

Sin embargo, antes de la lucha contra la polución, las ciclovías se implementaron para aliviar el molesto tráfico vehicular y como control de la epidemia que se ha vivido por décadas en muchos países: la obesidad.

Si bien Estados Unidos ha sido foco de atención en cuanto a esta epidemia llamada obesidad, en otras partes del mundo los índices de sobrepeso están aumentando por muchos factores, donde destacan un mayor consumo de comida ultra procesada y un estilo de vida mucho más cómodo gracias a las tecnologías y surgimiento de servicios que lo garanticen.

Según el World Health Organization  (WHO), los índices de obesidad y sobrepeso se han triplicado entre 1975 y 2016, esta última fecha donde se registró 1.9 billones de adultos en el mundo presentan sobrepeso, que representan el 39% de población mayores de 18 años en el mundo.

También para 2016, 680 millones de adultos fueron diagnosticados con obesidad, lo que representa el 13% de la población adulta del mundo, donde las mujeres llevaron la delantera con un mayor número de casos que los hombres.

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Los niños se han llevado los números más preocupantes. En 2019 se estima que 38.2 millones de niños no mayores de 5 años fueron diagnosticados con sobrepeso u obesidad. Es sorpresa conocer que estos números están aumentando en países de ingresos medios y bajos de zonas urbanas.

Tan solo en África, los índices niños menores de 5 años con sobrepeso han aumentado en un 24% desde el año 2000 hasta la fecha.  Mientras que casi el 50% de los niños de este rango de edad muestran signos de sobrepeso u obesidad en Asia para el 2019.

Más de 340 millones de niños y jóvenes entre 5 y 19 de años de edad fueron diagnosticados con estos males en 2016. Si comparamos, los índices para este rango de edad en 1975 eran tan solo del 4%, mientras que en 2016 ya representaban el 18% a escala mundial, donde tanto los chicos como las chicas mostraban este mal equitativamente.

La WHO confirma que la causa fundamental por el cual la población tiene cada vez más sobrepeso y obesidad es debido a un desequilibrio energético, es decir, consumimos más calorías de las que podemos gastar al día, y esto se ha presentado en todo el mundo.

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Una vida más cómoda donde ya casi no salimos de casa y todo lo recibimos con el mínimo de esfuerzo, minimiza la cantidad de calorías que deberíamos gastar al día en comparación con todo lo que consumimos.

Y es que casi todos los productos a los que tenemos acceso en los supermercados y las tiendillas de la esquina son prácticamente ultra procesados, es decir, son ricos en grasas trans, carbohidratos y azúcares añadidos (entre otros ingredientes nada benéficos para la salud).

Pero el consumidor no tiene toda la culpa, sino más bien la forma desmedida en que se han presentado los nuevos patrones de actividad dietética y física, esto como consecuencia de los avances de la urbanización.

Las empresas han descubierto que ganan más dinero si hacen los productos más deliciosos para el paladar de las personas, aunque eso signifique atentar contra la salud de sus consumidores, sin mencionar servicios que lo hacen todo más cómodo como los de entregas de comida.

Esto, sumado con una negligencia del sector salud al no imponer políticas en cuestiones de salud, transporte, agricultura, medio ambiente, procesamiento de alimentos, comercialización, educación y otras áreas, ha llevado a un consumismo descontrolado e inconsciente de las consecuencias, desde luego, todo con tal de que el dinero fluya.

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Aunque un panorama que ya no tiene marcha atrás, las ciclovías ha sido una opción viable

Algunos gobiernos ya han empezado a implementar medidas para educar a la ciudadanía a consumir con responsabilidad. Tal es el caso de países de Sudamérica donde han desaparecido personajes en la caja de los cereales altos en azúcares, aunque hubo muchas críticas al respecto sobre su factibilidad.

En México, la Secretaría de Salud empezó a implementar sellos en todos los empaques, donde deberá indicar si tienen exceso de azúcares, calorías o sodio, como una forma más fácil de identifica productos dañinos, así como implementando programas contra la obesidad en los hospitales nacionales como el IMSS.

Sin embargo, es bastante difícil que las personas dejen de consumir sus productos favoritos, la gran mayoría adictivas debido al azúcar, tampoco se puede incitar a las personas a renunciar a sus comodidades, que además de no ser factible, atentaría con la economía de las empresas emergentes de servicios.

Las medidas de contención de la obesidad y el sobrepeso se reforzaron con la llegada de la pandemia por el Covid-19, donde las personas con comorbilidades debido a la obesidad (diabetes y enfermedades cardiovasculares) fueron quienes encabezaron los índices de muertes luego de contraer el virus.

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Fue impactante cuando los médicos descubrieron que personas con obesidad y enfermedades que vienen con esta, morían más fácilmente que incluso personas fumadoras y que padecían asma.

Debido a esto y más, es que los investigadores han tratado de encontrar una forma factible para hacer que habitantes de ciudades enteras puedan cambiar la forma en la que puedan compensar el desbalance entre lo que consumen y sus hábitos de movimiento físico.

Fue el Departamenteo de Medicina de la Universidad de Toronto quien lanzó una investigación realizada por Gillian Booth y Nicholas Howell, donde se hicieron de 32.767 personas para investigar cómo la obesidad en adultos se comportaba en ciudades donde se acostumbra a transitar a pie.

Descubrieron que en aquellos pueblos y ciudades donde la gente se movía principalmente en vehículos, la obesidad se alzaba con el 53% de los voluntarios observados. Mientras que el índice de obesidad era de un 43% para la población que vivía en ciudades donde hay espacios para los peatones, como medios de transporte públicos más eficientes, más calles peatonales, entre otros.

Eso no es todo, luego de realizar un seguimiento clínico con tomas de muestra de sangre a 1,1 millones de adultos, resultó que aquellas ciudades menos amigables para los peatones, podía representar un aumento del 20% de probabilidades de presentar prediabetes 8 años después.

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Así va el panorama en España con la obesidad y cómo impactó las ciclovías en la juventud

Aunque en España el tema de la obesidad no es tan controversial a comparación de países de América, los índices de obesidad también son algo que deben de vigilarse muy de cerca. De acuerdo con la Encuesta Europea de Salud, se estima que en 2020 el 16,5% de los hombres adultos padecen obesidad, mientras que las mujeres se llevan el 15,5%.

Esto también representa un problema para la economía nacional también, pues los costes que el sistema de salud en relación con el tratamiento de problemas derivados por la obesidad y sobrepeso, ascienden a 25.000 millones de euros.

Según World Obesity Federation, el panorama tenderá a la alza, es decir, se espera que haya una población mucho mayor, incluso del doble de casos que deban atenderse, aumentado los costes hasta un 210%, lo que equivale al 2,4% del PIB de España.

En la actualidad, esto se puede interpretar con cerca de 6 millones de españoles sufriendo este mal y las enfermedades crónicas que las genera, simplificándolo, significa que por cada 100 ciudadanos, ocho padecen de obesidad.

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La expansión urbana sin control en España sería la principal causante de este ascenso dramático en las próximas décadas, ya que las personas tenderán a preferir movilizarse con coches y preferir servicios que lleven todo a la puerta del hogar, haciendo el mínimo de esfuerzo, eso sí, el consumo de comida chatarra y altos en grasas trans tampoco disminuirá.

Una forma de combatir este panorama sería la de una expansión urbana dando más prioridad a las bicicletas y peatones. Abrir más carriles para bicicletas y teniendo una legislación estricta que proteja y de  más protagonismo a este medio de transporte podrían hacer una diferencia radical.

Existen diversos estudios que han demostrado que en otros países, las ciclovías han motivado la actividad física en jóvenes y niños. Hacer las calles seguras para los peatones y ciclistas ha hecho que los jóvenes se hagan de una bicicleta para transportarse sea su actividad favorita en vez de ser transportados por los padres en sus coches.

Una actividad que también podrían ser bien aprovechados por adultos, como ocurre en Japón, donde los estudiantes, trabajadores, amas de casa y personas de la tercera edad, utilizan las bicicletas como una forma segura, saludable y factible para transportarse gracias al gobierno y sus esfuerzos por darles más protagonismo en las urbes.