A pesar de su mala imagen, la inmensa mayoría de los microorganismos son beneficioso, y en última instancia ayudan a mantener la vida sobre la Tierra al catalizar los ciclos globales de los elementos químicos.

La biología molecular permite entender los fundamentos de la capacidad catalizadora de los microbios, e incluso mejorarla para diversas aplicaciones, como la lucha contra la contaminación.

Un equipo del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, dirigido por Víctor de Lorenzo, ha conseguido identificar en la superficie celular de la bacteria Ralstonia euthropha -cuyo hábitat habitual son los suelos contaminados con metales pesados- una proteína denominada matalotioneína. Según Víctor de Lorenzo, “esta proteína cuyo gen fue extraído del genoma de una rata, tiene la interesante propiedad de unir e inmovilizar los metales pesados”.

Los investigadores del CSIC han demostrado que la inoculación de este microorganismo en un suelo contaminado favorece la recuperación de la cubierta vegetal, “lo que abre enormes posibilidades a la utilización de métodos microbiológicos para contrarrestar los efectos tóxicos de la contaminación por metales pesados”.

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