Para quienes viven muy lejos de sus zonas de trabajo, estudio o necesidades básicas diarias como las oficinas del estado o los centros comerciales, la realidad de un transporte público gratuito hace la gran diferencia.

Es una buena suma de dinero la que se cuela de los bolsillos de los hogares tan solo en tener que transportarse diariamente, lo que provoca que cada vez más personas se hagan de un automóvil, aunque sea usado y altamente contaminante.

Es por ello que los gobiernos prefieren detener la recaudación en tarifas de pasaje con tal de motivar el uso del transporte público, se abandone los automóviles particulares altamente contaminantes, y de paso, ayudar a la población de zonas lejanas a las grandes urbes.

Sin embargo, hay quienes ven un potencial peligro en diferentes aspectos, especialmente por las implementaciones de prueba en algunos países y las consecuencias que se han encontrado en otros que ya vienen utilizando este modo desde hace ya varios años.

El debate sigue en pie y la propuesta sobre la mesa, por lo que sería cuestión de aprender de los errores y corregirlos, o expandir esta nueva tendencia que abrirá la puerta a nuevos estragos.

Los testimonios de países europeos que implementaron la gratuidad en su transporte público

La capital de Estonia, Tallin, empezó a resonar mucho en los noticieros ya hace algunos años luego de que anunciara su entonces innovador plan de volver gratuito su transporte público constituido por autobuses y tranvías.

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Gracias a su iniciativa, Tallin se ha convertido en todo un ícono y ejemplo para quienes exigen el propio en su respectivo país, ya que se considera otro de los servicios vitales, como la salud o el derecho a la educación de cualquier ciudadano.

Aun así, este plan que ya tiene una década de antigüedad, ya tenía sus detractores. Uno de los beneficios anunciados era la reducción de automóviles en las calles, favoreciendo el flujo vehicular y control de la contaminación, algo que no sucedió.

Desde luego, tener un automóvil es una gran comodidad que no solo trae rapidez al momento de desplazarse cuando uno quiera, sin revisar horarios de ruta, sin tener que compartir espacio con personas posiblemente desagradables, tener que moverse a una estación en medio de la lluvia o el frío, o simplemente se recorre tantos kilómetros que sale más barato la gasolina que comprar múltiples tiquetes.

Por eso, las personas no desistieron de utilizar sus automóviles aunque ahora el servicio público de transporte era gratuito, y eso se notó con un tímido aumento de pasajeros de un 3%, algo que sucedió solamente porque se hicieron algunas mejoras.

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Se estima que ese pequeño aumento fue resultado de la apertura de nuevos carriles para autobuses, mientras que el 1.2% del aumento se le adjudica al hecho de ser un servicio gratuito, ya que, como mencionamos antes, el precio del transporte no es un factor de peso para elegir ir en auto o no.

Comodidad, disposición, tiempo de viaje, capacidad de ir a varios sitios diferentes sin tener que buscar una estación con las rutas, protección contra el clima, mayor seguridad cuando se viaja con infantes, personas mayores, personas con alguna discapacidad, o enfermos, posibilidad de llevar equipaje, entre muchos factores, son las verdaderas causas del porqué la gente prefiere un auto propio.

Quienes dan su opinión aseguran que solamente la penalización por usar un coche podría lograr los objetivos deseados, aunque sería un impuesto demasiado grosero para tener que renunciar a todos los beneficios, lo cual podría atraer más descontento que soluciones.

Para aquellas fechas donde los automóviles eléctricos no era una opción, solamente se podía ofrecer un servicio de bicicletas públicas, cuyo plan tampoco tuvo demasiado éxito al principio por el precio de uso de dicho servicio, sí que tuvo sus avances y beneficios a largo plazo.

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Nuevamente, en Europa empieza a sonar fuertemente los planes de hacer una realidad el transporte colectivo gratuito, y como era de esperarse, no se salvó de tener a sus simpatizantes y sus detractores.

Ahora se toca mucho el tema de Francia, que ya ha implementado este sistema en más de 30 localidades donde destaca Toulous, Calais, Marsella y París, este último apenas en 2020 solo para infantes y jóvenes en edad escolar hasta los 18 años.

Estrasburgo también se viene abriendo paso apenas en septiembre de 2020 con la nueva modalidad, al igual que Nantes quienes implementaron la gratuidad del servicio únicamente los fines de semana.

Los pros y contras que han surgido tras implementar la modalidad de transporte público gratuito

El caso de Dunkerque en Francia que liberó de cuotas 18 de sus rutas de autobuses, se trató de hecho de un experimento social que vendría a calmar las aguas o a agitarlas mucho más, pero el resultado ha sido bastante desigual.

Resulta que el puerto industrial más antiguo volvió a la vida gracias a una mayor afluencia de personas, desde luego, esto ayudó a reducir en cierto porcentaje las emisiones de contaminantes.

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El Observatorio Independiente de Ciudades de Transporte Libre, estuvo siguiendo muy de cerca este experimento, vieron un enorme beneficio del 60% de aumento de pasajeros de transporte público durante la semana que estuvo en marcha el plan.

El aumento de pasajeros durante el fin de semana fue casi el doble, logrando cerca de 50.000 viajes en un solo día, y solo le costó al gobierno un aumento muy pequeño de impuestos comerciales.

Además, las personas que viven en zonas desfavorecidas, que normalmente se ubican en las afueras de la ciudad y por lo tanto suelen gastar en más de un billete al día, se verían favorecidas.

Esto nos demuestra que si bien podría no causar un gran impacto en los beneficios proyectados en cuestiones de contaminación, no hay que perder de vista los beneficios socioeconómicos que vienen con esta.

Las familias de escasos recursos que tengan al menos dos hijos, tendrían un ahorro de 550 euros anuales tan solo en viajes sencillos (ida y vuelta), y este monto podría duplicarse o triplicarse de acuerdo al número de integrantes de la familia y la cantidad de veces que cambian de línea.

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Por lo tanto, el transporte gratuito no es siempre la opción más económica. Así pues, si usas un vehículo privado y eliges bien donde repostar gasolina el ahorro total al final de año puede ser muy considerable. En internet hay muchas apps y webs que permiten localizar gasolineras económicas que hay a tu alrededor para facilitar el ahorro familiar.

Y esto se aprecia en una época de crisis económica por la pandemia, así lo recalca el vicepresidente de movilidad de la ciudad en Francia, Alain Jund, quien presenta esta propuesta como una forma de ser solidarios con la ciudadanía al tratarlos con igualdad independientemente de sus necesidades de movilización, algo que les merece por derecho.

Sin embargo, las personas que están en contra de la movilidad gratuita tienen fundamentos de peso, y gira en torno a los costes que significa desarrollar y mantener la infraestructura que conlleva transferir lo que ya se ha hecho en las pruebas en poblados pequeños, ahora llevado a las grandes urbes.

Tan solo en la Isla de Francia, los estudios sugieren que el aumento del 6 al 10% de los pasajeros de transporte público sea favorable, pero esto significaría también un desembolse de alrededor 3.000 millones de euros para garantizar la calidad del servicio. Todo para que la reducción del tráfico de vehículos particulares solo se reduzca un 2%.

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El caso de Estonia se ha tomado como ejemplo también del fracaso de ese nuevo modo, pues a años de haberse implementado en Tallin, los vehículos en las calles no disminuyeron en absoluto, al contrario, los embotellamientos sigue siendo el pan de todos los días.

El número de pasajeros en los camiones solo aumento un 3%, de acuerdo con las estadísticas elaborados por el Real Instituto de Tecnología de Suecia, poniendo en evidencia que es falsa la vieja creencia de que las personas prefieren hacerse de un automóvil por no gastar dinero de pasaje.

Audrey Pulvar, diputada de París fue criticada por utilizar esta estrategia como promesa en su campaña electoral, donde prometía implementar esta medida a menores de 18 años, estudiantes, quienes están en búsqueda de empleo, todo de forma gradual.

Posteriormente esta política se pasaría al resto de los ciudadanos únicamente los fines de semana, esta transición llegaría a su etapa final para el año 2026, sin embargo, esto podría significar una inversión de hasta 3.000 millones de euros cada año.

Si bien se escudó bajo la solución de cubrir este monto con impuestos vehiculares altamente contaminantes y empresas de giro económico como Amazon.

Además, también ha proyectado un ahorro de hasta 10.000 millones de euros al año que las empresas y ciudadanos se evitarían en los impuestos por contaminación, accidentes vehiculares y las horas perdidas de las empresas por empleados que no logran salir del tráfico.