Nueva Zelanda, punto caliente de biodiversidad, tiene un área de 269.057 km2. Los tipos de hábitat que existen son: llanuras, bosques lluvioso templado, montañas. Sus especies insignias son el Kiwi, kakapó, kea, pingüino, albatros, tuátara. Sus especies endémicas 2.300 plantas, 3 mamíferos (murciélagos), 68 aves, 61 reptiles, 4 anfibios. Y sus amenazas son los predadores introducidos como los gatos, las ratas, armiños, hurones, zarigüellas.

Nueva Zelanda hace un millar de años era una jungla, en ella habitaban el águila de Haast, los moas, especies extinguidas, por la llegada de los colonos polinesios, que los cazaban en masa. Así su llegada fue desastrosa para las aves. A los kiwis los mataban para hacerse abrigos con su plumaje enmarañado. También en esos tiempos existían los aptornis y los loros, llamados Keas, que sobrevivieron hasta nuestros días.

Águila de Haast y Moas

El tuátara, al igual que otras muchas especies de animales no mamíferos que en tiempos crecían y se multiplicaban en Nueva Zelanda, este reptil resiste a duras penas en un lugar aislado del resto del mundo. Se ha ganada el calificativo de “fósil viviente”, debido a los pocos cambios que ha experimentado desde el jurásico.

Los kiwis, animal característico de Nueva Zelanda, son un ejemplo de la vulnerabilidad de las aves no voladoras, en sus primeros meses de vida, el 95% muere víctima de predadores como gatos y armiños.

El Bosque de las Islas Snares

Este bosque frente a la costa meridional de la Isla del Sur, en Nueva Zelanda, parece un lugar de apariencia inhóspita para los pingüinos de las Snares, pues sólo en estos pedazos de tierra ellos crían. La mayor de las islas no mide más de tres kilómetros de largo, pero es en estas Islas donde esta su hábitat. Se cree que antes de la llegada del hombre a Nueva Zelanda, hace 700 años, había pingüinos en las costas de todas las grandes islas. Nueva Zelanda es el país con la mayor diversidad de pingüinos del mundo, y eso les hace estar orgullosos.

nueva zelanda

Fiordland

Es el mayor parque de Nueva Zelanda, con enmarañados saltos de agua, mantos de nube y bosques de notofaga plateada dan un toque misterioso a estos parajes del extremo suroccidental de las isla del Sur. Las cumbres de las montañas a 2.000 metros sobre el mar de Tasmania, se enfrentan a las masas de aire, que chocan contra ellas y dejan caer enormes cantidades de agua.

Valles del extremo meridional

En la isla del Sur, donde florece un edén endémico. Las diminutas esporas de la mayor especie neozelandesa de helecho peliculáceo parecen gotas de agua en los bordes de los frondes. Los metrosideros, árboles de 15 metros con abundantes flores rojas, han sido victimas del apetito de las zarigüeyas introducidas desde Australia. También en estos valles encontramos gran cantidad de musgo, hepáticas y pteridófitos.

En la costa de las islas Snares

nueva zelanda varec

Se arremolinan el caleidoscopio de varec, desdibujando el límite entre los ecosistemas terrestre y marino. Este tipo de varec, una de las mayores especies del mundo, crece en toda la zona subantártica, desde Nueva Zelanda hasta Argentina y Chile, donde se le llama cochayuyo. Muy resistente se arremolina junto a la costa formando escollos. Bajo estas algas puede ocultarse algún león marino de Nueva Zelanda, que agradecerá el festín que le proporcione algún pingüino de las Snares desprevenido.

Las montañas de Nueva Zelanda

Son un paraíso para las aves. Actualmente más de un tercio del territorio del país esta protegido como reserva o parque. Las aves del aire o del suelo, nos cuentan la historia de Nueva Zelanda. Aislada durante 80 millones de años, este remoto archipiélago sólo fue colonizado por las más intrépidas voladoras, que prosperaron por la ausencia de mamíferos predadores . Ahora muchas aves han sido víctimas de los mamíferos introducidos por el hombre.

Por lo que hay que trazar el límite entre las especies invasoras y nativas, y los hombres ayudar a crear refugios para conservar las especies en peligros y que la biodiversidad de estas zonas siga existiendo.