Las bodas tradicionales africanas pueden ser complejas celebraciones que duran varios días, incluso entre las familias modestas, vamos a curiosear como se celebran los ritos en la bodas, de los algunos países africanos.

Marruecos. Beréberes

En las montañas del Gran Atlas de Marruecos, las vírgenes menores de edad, pueden llamar la atención de un pretendiente en la feria anual de novias en Imilchil. Si sus padres lo aprueban, se inicia un largo cortejo. Según la ley marroquí, las mujeres no se pueden casar hasta los 16 años, pero muchos beréberes siguen su costumbre. Para las viudas y divorciadas, la feria de Imilchi es un mercado en el que se conciertan matrimonios. Antes de la boda, la madre frota las piernas de la novia con henna, un ritual que los ait hadiddou, su pueblo, cree que repele los jinn o espíritus malignos.

Las madres entregan a sus hijas en matrimonio, a hombres que pueden doblares la edad. Después de la ceremonia, la joven viaja en mula a casa de su marido. Allí, un familiar de él la lleva a cuestas para que sus pies no toquen el suelo y los malos espíritus no entren en su cuerpo. Los días de celebración enlazan con noches de cantos y bailes en honor de la novia, que ha conquistado el hígado (la encarnación del amor para los beréberes) del hombre que ha prometido protegerla.

Etiopía. Karo

La belleza del valle del río Omo, en Etiopía, es pareja a la de sus gentes, que adornan sus cuerpos para realzar su aspecto y atraer al otro sexo. Los Karo, unos 500, tiene poca riqueza material, así que confían en la naturaleza y en el comercio para obtener lo que necesitan para adornarse. Cuando una muchacha Karo llega a la pubertad, soporta el dolor de la escarificación: incisiones en la piel del abdomen. Las heridas se frotan con cenizas para que cicatricen formando elaborados dibujos. Esto las hace mas deseables para los hombres, así como la pintura facial que es otro adorno cosmético. Se adornan con collares de semillas negras de banana silvestre, collares de cuentas de vidrio checo.

Cuando acabe el verano y termine la cosecha de judías, maíz y sorgo, empieza la temporada del cortejo. Los Karo que buscan esposa, engalanados con pinturas, abalorios y brazaletes de aluminio, se unen en alegres danzas. Se inicia una noche de bailes rítmicos y cánticos, y muchos después del baile concluirán con compromisos, matrimonio y una vida en común.

Níger. Wodaabe

Los wodaabe, pastores nómadas del Sahel de Níger. Los primos varones de una misma edad, llamados waldeebe, en ocasiones comparten el afecto por la misma mujer. Si esta se casa con uno de ellos, aceptan al otro en el hogar y, si ella consiente, en su cama.

Las normas de conducta social son capitales para los wodaabe, “pueblo del tabú”. Su código hace hincapié en la timidez y la modestia.

Kenya. Swahili

Una boda swahili está llena de ritos concebidos para embellecer a la novia y estimular los sentidos. Varios días antes de la boda, a la novia la depilan del cuello para abajo, la masajean con aceite de coco y la perfuman con sándalo. Las mujeres pintan dibujos con henna en sus brazos. Las ancianas les enseñan como complacer al marido e incluso esperan bajo la cama para ayudar a la pareja si tiene dificultades para consumar el matrimonio.

El día de la boda, el novio levanta el velo de la novia (tal vez vea su rostro por primera vez) y le regala un collar de oro o de coral. En el intercambio se cree que el cónyuge cuya mano queda encima de la del otro ejercerá el control de la pareja. La boda se celebra en una mezquita y sólo asisten hombres.

República de Sudáfrica. Ndebele

Las bodas ndebele se celebran en tres etapas que pueden durar años. Empiezan con la negociación del lobola o precio de la novia, que pagan en plazos con dinero y ganado. Las dos semanas de retiro de la novia marcan la segunda etapa, durante la que otras mujeres le enseñan cómo ser una buena esposa ndebele. Tras la reclusión, lucen los abalorios que llevaron un año antes en la ceremonia de iniciación. Unos aros de cuentas, los golwani, rodean su cintura y piernas, imitando la voluptuosa forma femenina que tanto admiraban los ndebele. Y en los acontecimientos especiales lucirán su manto nupcial, durante el resto de su vida. Sólo estará casada cuando acabe la tercera etapa: dar a luz a su primer hijo.

Eritrea. Rashaida

Los rashaida musulmanes, originarios de Arabia Saudí, son mercaderes beduinos y famosos criadores de dromedarios. Excepto para el comercio, sólo se relacionan y se casan entre ellos.

Las bodas duran una semana e incluyen carreras de dromedarios, bailes y banquetes a base de carne de cabra, gachas de trigo y té dulce. La novia permanece apartada, cubierta por una máscara llamada burga que ha adornado con hilo de plata y los colgantes que le ha regalado el novio. Cuando el día refresca, al ponerse el sol, una mujer inicia una danza. Los hombres marcan el ritmo dando palmas mientras cantan. Cuando ella hace girar sus faldas perfumadas, los hombres interrumpen su canto con gritos de orgullo tribal: “¡Rashaida!¡Rashaida!¡Rashaida! “

Namibia. Himba

En la oscuridad de la cabaña de la novia, le dejan un ekori, el tocado nupcial de piel que pasa de madres a hijas. Cuando la novia es raptada, siguiendo el ritual, por su nuevo esposo y su familia, le desenrollan el ekori (con la parte trasera en forma de orejas y cuernos de vaca) para cubrirle la cara. Para la boda las mujeres se embadurnan con ocre rojo y grasa mezclada con hierbas y resina para mostrar el vivo color rojo de la tierra y de la sangre que simboliza la vida, la novia se pone un vestido nuevo perfumado con las pieles molidas de la naranja.

La víspera a la boda una celebración honra a la pareja. Siguiendo el compás de los cánticos y las palmas, La mejor amiga de la novia baila una danza. Cuando la novia llega a la casa de su esposo, le informan de los deberes que espera de ella su nueva familia, ella muestra su aceptación untando sus brazos, pechos y abdomen con grasa de las vacas del novio o de su padre.

Kenya. Masai

La novia masai tiene que abandonar su hogar familiar, antes de partir el padre de la novia la bendice escupiendo leche en su cabeza y pecho, mientras le dice: que dios te conceda muchos hijos. Al marcharse la familia y los amigos le advierten que no mire atrás, expresando la superstición de que se convertirá en estatua de piedra. El asistente del novio vigila que nada entorpezca el camino de la novia hasta el hogar de su esposo quitando ramas y hojas, e incluso llevándola en brazos para cruzar los arroyos. A medida que se acerca el séquito nupcial, salen a su encuentro las mujeres de la familia del novio, que gritan insultos a la novia para ahuyentar a la mala suerte: ¡Eres tan baja y patizamba como una pigmea!, la mayor calumnia para los altos masai. Luego le arrogan a la cabeza excrementos de vaca. Se cree que la forma en que soporta las injurias determina cómo afrontará los retos del matrimonio. A la entrada de la cabaña de su suegra, la novia sigue la tradición masai de negarse formalmente a entrar hasta quedar satisfecha con los regalos que le ofrece su nueva familia.

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