Aunque muchos caladeros se han agotado, algunas especies clave se recuperan por una pesca sostenible

Mayores redes, barcos más grandes y mejores dispositivos electrónicos surcan los océanos en busca de pescado. Las capturas mundiales pasaron de 17 millones de toneladas en 1950 a 78 millones a mediados de los ochenta, y se mantienen sobre esa cantidad. Además, se desperdicia gran cantidad de morralla. Se estima que cada año se devuelven al mar entre 20 y 40 millones de toneladas de peces, en su mayoría muertos, por lo que se debe tender a una pesca sostenible.

Durante la década de los noventa, muchas especies sufrieron un exceso de capturas en aguas estadounidenses. El endurecimiento de las leyes ha contribuido a que se recuperen 17 de esas especies, como la limanda de cola amarilla. Pero otras nueve, entre las que se incluye el serrano estriado, se encuentran en plena decadencia.

Las flotas de algunos países saquean los mares a su antojo y, cuando las especies valiosas pasan de unas aguas territoriales a otras, pueden llegar a desatarse guerras pesqueras. Los intentos por establecer cuotas e imponer leyes presentan resultados desiguales. El punto de partida de una jurisdicción internacional podría encontrarse en un tratado de las Naciones Unidas de quizá próxima que impondría criterios unificados para la conservación y la gestión de las pesquerías.

Los que mas sufren la pesca abusiva

Pez Vela

En la segunda mitad de los noventa se capturaban de forma involuntaria unas 68 toneladas en palangres desplegados para la pesca del atún y otras especies en el Atlántico. La morralla incluía 227 toneladas de marlines.

Atún común

Su peso puede alcanzar los 700 kilos. La mayoría se vende en Japón, por lo general, a entre 12 y 24€ el kilo. La reciente captura en el Atlántico oriental de 45.000 toneladas anuales excede la cuota internacional.

Melva

Comercializadas desde mediados del siglo XIX, las melvas recorren las aguas del Atlántico occidental y del golfo México. En la década de los ochenta del siglo XX fueron objeto de una sobrepesca grave en el Golfo. El establecimiento de cuotas estrictas ha contribuido a su recuperación. Hoy se capturan unas 3.500 toneladas anuales, una cifra sostenible.

Pargo Rojo

Millones de alevines de pargo mueren al año al quedarse atrapados en las redes de los camaroneros del golfo de México, de modo que la especie se está agotando. Las capturas alcanzan 3.500 toneladas anuales. Los responsables de las pesquerías esperan regenerar los bancos para este 2019.

Reloj anaranjado

Los pescadores de Australia y Nueva Zelanda no empezaron a capturar esta especie hasta mediados de la década de los ochenta. Pronto se desembarcaron 4.600 toneladas anuales, suficientes para esquilmar los bancos. Ahora han entrado en vigor leyes estrictas. Estos peces necesitan 20 años para llegar a la madurez.

Tortuga Laúd

Cientos de Tortugas Laúd mueren cada año en el Pacífico al quedar enganchadas en los palangres. En el Pacífico quedan sólo unas 4.000 y los ecologistas han entablado un proceso contra el gobierno de Estados Unidos por su fracaso en la protección de la especie.

Pez espada

Unos 260.000 kilómetros cuadrados del Atlántico y del golfo de México están vedados a la pesca del pez espada. Se imponen nuevas restricciones en 18 millones de Kilómetros cuadrados del Pacífico, donde las tortugas marinas palangres.

Aguas Turbulentas

  • Al colín de Alaska le favorece que los leones marinos de Steller estén considerados en peligro. La legislación prevé reducir la competencia en aguas estadounidenses.
  • Aves marinas, entre ellas el amenazado albatros, quedan apresadas en los anzuelos de los palangres de los pesqueros del Pacífico Norte.
  • La pesca con dinamita y cianuro daña los arrecifes. El cambio climático puede elevar las temperaturas y blanquear la Gran Barrera de Arrecifes.
  • El serrano de la Patagonia atrae las flotas hacia la Antártida. La pesca ilegal excede el límite de 14.500 toneladas en al menos 7.000 toneladas.
  • Los palangres amenazan a los grandes tiburones blancos, protegidos en las costas de Australia, Maldivas, África del Sur y áreas de Estados Unidos.
  • Las restricciones en Georges Bank suponen una reducción de la pesca del abadejo y de la limanda de cola amarilla.